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SEÑOR PIEDAD

“EN EL SILENCIO DE MI  PECHO”

No me impidas,

Que de ti reciba,

Mil peticiones de mi alma,

Ven y consiénteme los ojos,

¡Mis ojos!,

Y mi angustia,

Todo ante ti,

Que no dudas,

Y te acercas,

Por ti,

 Mi corazón,

Todo lo diera,

Quédate en la angustia de mi silencio,

A tu amor yo me dedico,

Has que en tu bondad,

Todo en mi vida,

Se resuelva,

Que el dolor,

No manche más mi pecho,

Dame tus manos,

Detecta ahora,

 Donde está la angustia,

Más grande de mí pecho,

Y el silencio que me quema,

Guía mis ojos,

No más, a mi alma,

La condena,

De ver mi vida, sin promesa,

Te doy mis madrugas,

Y mis noches,

Pidiendo a gran clamor,

Que tú resuelvas,

Lo que en mi pecho,

Desgarra, y hace fatal,

Luz de mi pecho,

Dime, que de mi pecho,

se desprendera, 

Otra luz de la frontera,

Sin que mis papeles,

tengan tinta, de marchitos,

se condene, 

y a rabia, se quite calma,

y la memoria martirice,

Que mi alma, no quede mas perdida,

hace mucho tiempo,

que dolor, mato mil sueños,

Y solo intento recuperar,

Mi existencia,

y del tiempo, mi calma,

oh Dios, de alma sincera,

tu que no acusas,

No eres juez, de mi sentencia,

pide ahora, que mi alma,

Quede absuelta,

ante el mundo,

la sensibilidad,

Y las huellas del amor,

Tan solo absuelto,

y en mi corazòn,

Amor y calma,





1 Samuel 1 Dios Habla Hoy (DHH)

Dios concede un hijo a Ana

En un lugar de los montes de Efraín, llamado Ramá, vivía un hombre de la familia de Suf, cuyo nombre era Elcaná. Era hijo de Jeroham y nieto de Elihú. Su bisabuelo fue Tohu, hijo de Suf, que pertenecía a la tribu de Efraín. Elcaná tenía dos esposas. Una se llamaba Ana, y la otra Peniná. Peniná tenía hijos, pero Ana no los tenía. Todos los años salía Elcaná de su pueblo para rendir culto y ofrecer sacrificios en Siló al Señor todopoderoso. Allí había dos hijos del sacerdote Elí, llamados Hofní y Finees, que también eran sacerdotes del Señor.

Cuando Elcaná ofrecía el sacrificio, daba su ración correspondiente a Peniná y a todos los hijos e hijas de ella, pero a Ana le daba una ración especial, porque la amaba mucho, a pesar de que el Señor le había impedido tener hijos. Por esto Peniná, que era su rival, la molestaba y se burlaba de ella, humillándola porque el Señor la había hecho estéril.

Cada año, cuando iban al templo del Señor, Peniná la molestaba de este modo; por eso Ana lloraba y no comía. Entonces le decía Elcaná, su marido: «Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué estás triste y no comes? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?»

En cierta ocasión, estando en Siló, Ana se levantó después de la comida. El sacerdote Elí estaba sentado en un sillón, cerca de la puerta de entrada del templo del Señor. 10 Y Ana, llorando y con el alma llena de amargura, se puso a orar al Señor 11 y le hizo esta promesa: «Señor todopoderoso: Si te dignas contemplar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me concedes un hijo, yo lo dedicaré toda su vida a tu servicio, y en señal de esa dedicación no se le cortará el pelo.»

12 Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca; 13 pero ella oraba mentalmente. No se escuchaba su voz; sólo se movían sus labios. Elí creyó entonces que estaba borracha, 14 y le dijo:

—¿Hasta cuándo vas a estar borracha? ¡Deja ya el vino!

15 —No es eso, señor —contestó Ana—. No es que haya bebido vino ni ninguna bebida fuerte, sino que me siento angustiada y estoy desahogando mi pena delante del Señor. 16 No piense usted que soy una mala mujer, sino que he estado orando todo este tiempo porque estoy preocupada y afligida.

17 —Vete en paz —le contestó Elí—, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.

18 —Muchísimas gracias —contestó ella.

Luego Ana regresó por donde había venido, y fue a comer, y nunca más volvió a estar triste. 19 A la mañana siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, regresaron a su casa en Ramá. Después Elcaná se unió con su esposa Ana, y el Señor tuvo presente la petición que ella le había hecho. 20 Así Ana quedó embarazada, y cuando se cumplió el tiempo dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, porque se lo había pedido al Señor.

21 Luego fue Elcaná con toda su familia a Siló, para cumplir su promesa y ofrecer el sacrificio anual; 22 pero Ana no fue, porque le dijo a su marido:

—No iré hasta que destete al niño. Entonces lo llevaré para dedicárselo al Señor y que se quede allá para siempre.

23 Elcaná, su marido, le respondió:

—Haz lo que mejor te parezca. Quédate hasta que lo hayas destetado. Y que el Señor cumpla su promesa.

Así ella se quedó y crió a su hijo hasta que lo destetó. 24 Y cuando le quitó el pecho, y siendo todavía él un niño pequeño, lo llevó consigo al templo del Señor en Siló. También llevó tres becerros, veintidós litros de trigo y un cuero de vino. 25 Entonces sacrificaron un becerro y presentaron el niño a Elí. 26 Y Ana le dijo:

—Perdone usted, señor, pero tan cierto como que usted vive es que yo soy aquella mujer que estuvo orando al Señor aquí, cerca de usted. 27 Le pedí al Señor que me diera este hijo, y él me lo concedió. 28 Yo, por mi parte, lo he dedicado al Señor, y mientras viva estará dedicado a él.

Entonces Elí se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, delante del Señor.


Que mi alma, no quede mas perdida,

hace mucho tiempo,

que dolor, mato mil sueños,

Y solo intento recuperar,

Mi existencia,

y del tiempo, mi calma,




“CON CRISTO TODO”

Dime tú,

Que haces aquí,

Para hablarme de amor,

Y querer, más de mí,

Dame una caricia,

Y el regalo de saber,

Que tú piensas, más en mí,

Tú no quieres,

Que desista,

Hoy de tu amor,

Acércate,

Dame una experiencia más,

Con tu trono,

Ya no más la obscuridad,

Sé que tu espíritu,

No se va de aquí,

Solo con tu amor,

Yo me atrevo a despertar,

Con la confianza,

Que a mi lado,

Tu ahora  estas,

Para darme más,

De tu perdón,

Déjame gozar,

Más de tu gracia,

De tu luz,

Quiero  saber, más que el ayer,

De tu bondad

Servir tan solo hoy,

Lo quiero,

Con tu trono despertar,

Y en tu camino,

Más morar,




GRANDIOSO REY

Quiero levantar mi corazón,

Los tropiezos de mi vida,

Y de ti,

Solo alcanzar felicidad,

Sé que entrego,

Las mil cargas,

Con la fe, que tú me socorres,

Y tu amor, no caerá,



SENTIMIENTO CRISTIANO

Que yo hago,

Dime que hago,

Sin que pueda enamore,

De tu sol,

Y elogiar esa grandeza,

De tu majestad,

Señor, te quiero en mí,

Como la noche,

Que un espera, mi soñar,

Con tu amor,

Solo me quiero,

Proteger,

Puedo imaginarme,

Que te busco,

Y te encuentro hoy,

Por las maravillas de tu amor,

Y la pureza de tu cielo,

Entrégame las llaves,

De tu fortaleza,

Que en tu espíritu,

Solo quiero, yo pasarme,

Quiero aclamar,

Lo bueno de tu fortaleza,

Y saber, que tu ternura,

Solo acompaña,



LAS COSAS SE DAN, EN EL TIEMPO DE Dios,
El tiempo de Dios, lo mas perfecto,
No se puede precipitar las cosas,
hacerlas, de manera desequilibrada,
Para estar en Colombia, pasaron 6 meses,
hasta que se dio.
me angustiaba, pensaba que nunca, se daria este viaje,
todo cerrado, hasta que por fin, llegue a este lugar.
pedi mucha oraciòn.
Dios me sigue respaldando, a pesar de mis faltas,
Mis torpesas, el sigue teniendo el corazon,
grande para llamar, grande para perdonar,
Y desea, que solo a el, se le siga,
y el alma se convierta.

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